lunes, 3 de octubre de 2011

Correspondencias

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Correspondencia 1.1
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-¿Me quieres?
-Sí.
-Claro. Yo también. 
-¿Me quieres?
-Sí.
-Claro. Yo también.
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Correspondencia 1.2

-¿Me quieres?  
-Sí, claro. 
Yo también. 
-¿Me quieres?
-Sí, claro.
-Yo también.
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Correspondencia 1.3
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-¿Me quieres?
-Sí.
-Claro. Yo también. 
-¿Me quieres?
-Claro. Yo también.
-¿Sí?
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Correspondencia 2.1
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-¿Me quieres?
-Sí.
-Claro que me quieres. Yo también. 
-¿Tan claro?
-Y bien.
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Correspondencia 2.2
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-¿Me quieres?
-Sí.
-Claro que me quieres. Yo también. 
-¿Tú también?
-Claro.
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Correspondencia 3.1
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-¿Me quieres? Sí, claro. Yo también.
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Correspondencia 3.2
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-¿Me quieres? Sí, claro. Yo tampoco.
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lunes, 26 de septiembre de 2011

Lo que de verdad importa

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Si un hombre nos dice tengo sed tengo hambre tengo sueño y miedo mucho miedo en realidad sabremos enseguida que ese hombre ese niño esa mujer dicen la verdad cómo iban a mentirnos ante situaciones tan extremas tan carentes de pudor tan llenas de necesidad y desasosiego. Si un hombre nos dice ven quédate hasta mañana no temas mírame escucha lo dice porque está queriendo porque te está queriendo porque quiere seguir queriendo a qué dudarlo un trecho más. Si un niño una mujer un muchacho y hasta un viejo hombre al fin y al cabo te llama por tu nombre te solicita te reclama te pide compañía o que le permitas que se quede no lo dudes lo hace por voluntad propia por pura querencia por sueño desaforado porque sí vete a saber por qué lo hace. ¿Acaso importa?
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jueves, 22 de septiembre de 2011

Quiroamante

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* La composición ("Simulacros V") es de Veronica Leonetti, autora fabulosa del blog La muerte del espejo.
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Versión 2
"Quiroamante"
-Dame la mano, le dijo, compungido.
Pero ella dudaba. Lo miraba de sesgo, y no se convencía.
-Que me des la mano he dicho.
Le entregó el alma en vilo.
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lunes, 19 de septiembre de 2011

Aguas insomnes

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Ondas que ondulantes ondean aguas insomnes ondean ondulantes qué ondas. 
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* La refrescante foto es de Isabel Mallén, autora de la bitácora El costurero.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Albada

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-Y que la luna no se esconda -deseó-, y sean las sombras perennes de los árboles adioses en derrota.
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-Y que la luna no se esconda -deseó-, y sean las sombras perennes de los árboles adioses en vela.

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* La foto es de Brooke Shaden. Descubrí sus mundos oníricos gracias a Antón Castro. He tomado la fotografía de la bitácora de ella, aunque desconozco si lleva título. Os copio abajo la variación de Josep Vilaplana:
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Los adioses, salitas de estar para el olvido, son las sombras que los árboles proyectan en las noches sin luna (sombras sin luz)
JOSEP VILAPLANA

domingo, 11 de septiembre de 2011

DELIRIO DE MIEDO



Mil gracias al trabajo del equipo FRIDA. En este número de miedo podéis encontrar, junto con la obra de infarto de un conjunto de artistas plásticos, textos dPaz Juan Robledo, Araceli Esteves, Rosana Alonso, Agustín Martínez Valderrama y Jesus Esnaola. Feliz de estar en buena compañía. Y de que la revista crezca más y más...



GUERRA SIN CUARTEL, 1

El pasado jueves por la mañana, después de ultimar unas cuantas tareas domésticas y sentarme a la mesa de mi escritorio a trabajar, descubrí con pavor que dos protuberancias horrendas remataban mi figura en escorzo. No quise violentarme. Por el contrario, deduje, todo lo sereno de que fui capaz, que ese par de zapatos lustrosos que asomaba retador por fuerza era resultado de mi malasombra, quien, soliviantada y crecida como nunca, ha conseguido hacer desaparecer mis cómodas zapatillas. Es inaceptable. Para ganar algo de tiempo, he puesto los pies en remojo dentro de una jofaina.



GUERRA SIN CUARTEL, 2 (versión de DELIRIO)

El pasado jueves por la mañana, después de ultimar unas cuantas tareas domésticas y sentarme a la mesa de mi escritorio a trabajar, descubrí con pavor que dos protuberancias horrendas remataban mi figura en escorzo. No quise violentarme. Por el contrario, deduje, todo lo sereno de que fui capaz, que ese par de zapatos lustrosos por fuerza asomaba retador como resultado de mi malasombra, quien, soliviantada y crecida, ha conseguido hacer desaparecer mis cómodas zapatillas. Resulta inaceptable. Para ganar algo de tiempo, he puesto los pies en remojo dentro de una jofaina.




GUERRA SIN CUARTEL, 3 

El pasado jueves por la mañana, después de concluir unas cuantas tareas domésticas y sentarme a la mesa a trabajar, descubrí con asombro que dos protuberancias horrendas remataban mi figura en escorzo. No quise violentarme. Por el contrario, deduje, todo lo sereno de que fui capaz, que ese par de zapatos lustrosos por fuerza asomaba retador como resultado de mi malasombra, quien, soliviantada y crecida, ha conseguido hacer desaparecer mis cómodas zapatillas. Resulta inaceptable. Para ganar algo de tiempo, he puesto los pies en remojo dentro de una jofaina.


Sin cuartel


El pasado jueves por la mañana, después de concluir unas cuantas tareas domésticas y sentarme a la mesa a trabajar, descubrí que dos protuberancias horrendas remataban mi figura en escorzo. No quise violentarme. Por el contrario deduje, todo lo sereno de que fui capaz, que ese par de zapatos lustrosos asomaba como resultado de mi malasombra, que, soliviantada, ha optado por esconder mis cómodas zapatillas. Resulta inaceptable. Para ganar algo de tiempo, he puesto los pies en remojo, dentro de una jofaina.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Alma de fuego

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"He venido al desierto pa' quemar porque 
el alma prende fuego cuando deja de amar".
Lhasa de Sela
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Felicia no tenía pensado marcharse, pero al llegar la noche recogió sus cosas y puso rumbo a lo incierto. Creía que en mitad de un paisaje lunar, inmersa entre arenas tostadas, sería todo más fácil. Durante días viajó con esa ansia a cuestas, ensombrecida por un desvelo de luna llena. Pasaron los meses, y nadie alcanzaba a decir nada de su destierro, como si una tormenta de arena se la hubiera tragado. Al fin, un viejo explicó a quien quisiera escucharle que una noche de eclipse la había visto inflamarse con sus propios ojos enfermos. Preguntado por el destino de aquella mujer borrosa, el anciano aseguró que Felicia había ardido de forma espontánea, y que poco después había echado a volar en dirección al norte, tras abandonar el desierto. Nadie puso en duda sus luminosas palabras.
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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"