jueves, 12 de mayo de 2016

Trescientos veintinueve

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Tanto el azar como el aburrimiento son cualidades menesterosas. En ambas la gratuidad de su manifestación es capaz de mejorarnos (o de todo lo contrario). Pese a ello, ignoro en qué momento o circunstancia éstos se inclinan por un signo u otro.
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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"