lunes, 21 de septiembre de 2020

890

Hablaba sin sentido, sin ton ni son, sin tino, sin límite, tasa ni medida, sin fin ni cuidado. Hasta que un día dejó de hacerlo —contrariada, contestataria, contenida—, y nos convenció.




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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"