martes, 11 de septiembre de 2012

Cosiendo palabras

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Cosiendo palabras 
encantada, aunque 
no pueda impedir 
que el tiempo 
se desborde.
Gracias, 

Juan.
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* Las imágenes son del autor de la bitácora, Juan Yanes, gran fotógrafo y microrrelatista. 
También me podéis encontrar aquí: en La Nave de Fernando.
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8 comentarios:

Isabel dijo...

Son tan socorridas las palabras, sobre cualquier tela o base siempre quedan bien.

Abrazos.

Gemma dijo...

Yo tengo el sofá de mi casa cubierto con una funda blanca de letras en relieve.
¡Besos!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Te leí en la Máquina de Juan y en la Nave de Fernando, Gemma, ahora sólo estoy pendiente de que mi librero me avise que ya has llegado en papel.

Un abrazo,

Araceli Esteves dijo...

Qué bien que ya te tenemos en papel.
Tengo muchas ganas de tenerte entre manos.
Besos y enhorabuena.

AGUS dijo...

Felicidades, Gemma. Ando a la expectativa, con muchas ganas de leer tu libro, así que el avance en la máquina me ha parecido fenomenal.

Abrazos.

sergio astorga dijo...

Gemma, tu libro es una algarabía. Voy de aquí y acullá, danzando. Creo que el Abarrote tendrá pronto una sección de lecturas sin fecha de caducidad.
La imagen es un tobogán como tus palabras.
Que bueno que ya estas en Barcelona agitada y explosiva.
Abrazo bien cocido.

NáN dijo...

Aunque el tiempo se desborde, los flecos que coses permanecen.

Aquí en Madrid sigo; por si vienes, ya tú sabes.

Gemma dijo...

Pedro, me das una alegría. Ojalá te guste. Un abrazo

Araceli, jaja. Y yo de que me hojees. Muchas gracias y un beso

Agus, lo celebro. Espero que podamos coincidir todos en el Ateneo dentro de pocos días. Un beso

Sergio, jaja. Tú sí que eres una algarabía, cocida y todo. :-) Muchas gracias, amigo.

Nano, a ver si me escapo un fin de semana para poder reunirme con vosotros. Cada vez tengo más ganas. (A lo mejor con motivo de las Pirañas.) Muchos besos

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"