jueves, 5 de enero de 2012

¿Fantasea?

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Fantasea: la mujer se enamora de su retrato, pero ¿su retrato puede ser considerado "él"?
Giorgio Manganelli, "69", Centuria, Cien breves novelas-río, Anagrama, 2011, p. 144.
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Como cabía esperar, hace días que no come apenas, duerme a trompicones y parece más pálido que de costumbre. Dicen que fantasea, que no atiende cuando requieren sus servicios. También dicen que se ha perdido, y que probablemente ya no vuelva a ser quien fue. ¡Dicen tantas cosas!
Yo sólo sé que desde hace unos meses, el viejo anda distraído. Sus razones tendrá, desde luego, pero no dudo de que siga tan cuerdo y lúcido como siempre, y de hecho considero que si ahora ha decidido pasar todas las tardes en compañía de esa planta, ello no puede significar más que se siente a gusto a su lado. ¿Qué otra cosa si no podría querer decir?

Su nieta dice que está enamorado. No de la planta, claro, sino de la gran cantidad de recuerdos que la bendita sombra que proyecta es capaz de propiciar en el viejo. Que esa planta de aspecto vulgar tiene el poder de convocar, en forma de recuerdos, ensueños y figuraciones, la que fuera el gran amor de su juventud. Y que a la noche el abuelo llora su desconsuelo. Quién sabe por qué suceden determinadas cosas. Yo lo ignoro al menos.
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8 comentarios:

  1. El abuelo vuelve a ser un rebelde, enamorado de una causa perdida, y aunque al caer la noche tenga que pagar el precio, de buena gana lo paga, para seguir reviviendo cada día.

    Precioso.

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  2. Estoy de acuerdo, Gemma, con tu consideración de que ese es el único significado que puede tener: las razones ya no le resultan razonables.

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  3. Un relato delicado como el encaje de bolillos. Me encantó.

    Abrazos, mil.

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  4. Alberto, el abuelo fantasea lo justo para seguir viviendo, muy cierto. Abrazos

    Nano, no sabes cuánto lo celebro... Las razones suelen ser, por lo general, sinrazones impuestas por otros y, en ocasiones, por uno mismo aunque sea a posteriori. Besones

    Lola, ¿apariencia o realidad?... A menudo se nos olvida que la más cruda realidad tiene visos de fantasía. Un abrazo

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  5. Gemma, ese lugar fijo, que no sabemos con exactitud donde se encuentra, sólo sentimos su dimensión que nos absorbe, nos concentra, tal vez porque la fantasía es una puerta de salida y no de llegada.

    Abrazos sin consuelo.
    Sergio Astorga

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  6. Quién sabe, sí, qué sabe nadie de sentires y secretos. Me gusta mucho este microrrelato, el tono de la que yo he imaginado nieta, niña, es muy logrado, con esa mirada infantil que no juzga ni explica el mundo con la mirada adulta que a menudo da todo por hecho y etiquetado. Muy medido, sin excesos pero muy tierno el texto.

    Abrazo y feliz día de Reyes con retraso.

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  7. ¿Qué nos va quedando si no el recuerdo?
    Este relato es un ejemplo de observación y dedución sencilla. Está hecho con la ternura que se necesita para introducirse en ese mundo que abarca tantos silencios y manías.
    Me ha gustado mucho.
    Saludos.

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  8. SERgio, "la fantasía es una puerta de salida", qué magnífica imagen. ¿Por qué será que siempre estoy de acuerdo contigo? Un abrazo

    Rosana, la realidad diaria, por muy prosaica que nos parezca, es pura ilusión, ni más ni menos. Gracias y un beso grande

    Juan, lo celebro. Un cúmulo de silencios, manías y recuerdos: en eso mismo consiste la vejez. Un abrazo y bienvenido

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"