lunes 9 de enero de 2012

Cinco

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El desamparo es la madre de los terrores.  
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* La foto se titula "Unburied" ("Sin enterrar"), y es obra de Katiuskia Bayslak.
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9 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

El más absoluto desamparo. Da terror tanta soledad.


Par de abrazos.

Rocío Romero dijo...

Completamente de acuerdo Gemma, sí.
Y la imagen preciosa y en cierto modo terrorífica.
Oye el título (ya he visto, el cuatro, el tres, el dos...) ¿es la numeración de los "micrismos"? Es una curiosidad...
Besos

Susana Camps dijo...

Certero y puñetero.
Besos

Gemma dijo...

Lola, esa era la intención: causar desaliento o, cuando menos, pavor. Besos

Rocío, sí, sí, esta sección de prosas breves, en ocasiones de pensamientos escuetamente razonados, la voy a ir numerando en orden creciente. A ver hasta dónde alcanza... Más besos

Susana, qué bien que te lo parezca, jaja. Petons

manuespada dijo...

Y el amparo es la madre de los amores. Debe ser terrible sentir el desamparo en lo más crudo del concepto. Me ha venido a la cabeza la foto de un haitiano que vi tras el terromoto. Estaba completamente desnudo caminando entre las ruinas. me pareció que no podía haber mayor desamparo que ese, la nada, la soledad absoluta en mitad de ningún sitio. Besos.

sergio astorga dijo...

Gemma, coincido. El miedo es prematuro y la solución nonata.

Abrazos maternos.
Sergio Astorga

Lara dijo...

qué imagen

no sé si fue antes la frase o los pies colgados

pero gracias

NáN dijo...

nada que objetar. Solo que, a veces, el desamparo es buscado y querido.

Gemma dijo...

Recuerdo esa foto espectacular, Manu. La imagen cruda del desamparo, sí.
Más besos

Lo expresaste muy bien, Sergio. Muchas gracias

Lara, la imagen (me refiero a la foto) vino después, o tras el texto en este caso, pero ¿verdad que casan bien? Más besos

Nano, yo no sé si el desamparo es buscado y querido, pero sí puedo decirte que en ocasiones es una expresión de la melancolía. A lo mejor lo decías en este sentido... Besones

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"