lunes, 9 de febrero de 2009

Un día

..
Un día
no están
quienes más
nos quisieron
y el cuerpo

se nos enfría
de
a poco.
..
Desde
------entonces


-en noches
silentes
y oscuras,

trenzamos
esporádicos
vuelos,

aun sin
acallar
que habíamos
muerto-,..

---------------mentimos.

13 comentarios:

  1. Mega (Gemma), lo que más me ha llamado la atención de esta entrada tuya es la etiqueta: ¿cómo que qué sé yo? Por si tú dudas, yo te lo aclaro. Es un poema, un muy buen poema. Podemos discutir, si quieres, si el blog es o no un género en sí mismo, pero lo que acabas de publicar no tiene discusión alguna: se trata de un estupendo poema. ¡Qué confusos son los límites entre la vida y la muerte, entre la verdad y el sueño...! Un abrazo, Javier.

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  2. Este pequeño cristal me ha emocionado.

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  3. Ya lo que creo que mentimos, que nos mentinos. ¿Cómo sobrevivir si no?

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  4. Mega, en estos mundos paralelos, morir y morirse.
    Un día, des de entonces...
    mentímos? sabémos?
    Silentes saludos.
    Sergio Astorga

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  5. Tien razón Manuel; y tú, cuando dices lo del calor que nos falta cuando no están.

    Desde......entonces.

    Lo que se nos olvida, a veces, es que nosotros mismos somos los que más queremos a otros. Hasta entonces.

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  6. Uf, Mega, qué intensidad en la brevedad. Qué hermosa forma de recordar a quienes pasan por su vida quitando malezas de la nuestra, y a quienes debemos todo enraizamiento en esta tierra de paso. Y sí, cuando se van, la vida busca atajos en la mentira. Porque la mentira es la otra cara de la desolación.

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  7. Y qué remedio, Mega. No hay otra manera de seguir adelante, me temo.

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  8. Javier, bueno, vale, puede ser (ojalá). Pero que quede entre nosotros. En cuanto a eso que comentas de los límites borrosos, a mí no deja de sorprenderme seguir descubriendo cuánta más verdad cabe en los sueños que en la vigilia... Otro abrazo para ti

    Lara, gracias por tus palabras, poeta. Y un beso

    Manuel, y qué flojillos que somos, ¿verdad? A mí no se me ocurre ningún otro modo. Otro beso

    Sergio, lo viste muy bien: morir y morirse todo es uno. De hecho, el duelo subrayaría, a mi entender, esta doble muerte. Un abrazo

    Nano, también eso nos mata, ¿no te parece? De pronto, no sabemos qué hacer con todo ese amor que se ha quedado sin destinatario. Y que, por lo mismo, nos duele al quedársenos huérfano. Un beso

    Antonio, eso mismo digo yo: ¡uf! A veces las raíces se aflojan demasiado, y entonces hay que mentir para que no se nos note que -desde entonces- avanzamos torcidos, disimulando nuestra cojera. Un abrazo

    Yo también lo creo, Viajero. No la hay, desde luego que no. Otro abrazo

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  9. Sé que me expresé mal.

    Quería referirme a que también nosotros dejaremos un hueco un día en los otros.
    Y que la única manera de compensarles el dolor de ese momento es tratándoles ahora de tal manera que el hueco sea grande. Tenemos una deuda con ellos que hay que pagar antes.

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  10. A veces, uno tiene la sensación de que la muerte es más verdad que la vida. Menos mal que la belleza de algunas palabras nos ayuda a engañarnos.
    Un gran abrazo.

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  11. Me ha conmovido. Soy incapaz de añadir nada a lo ya dicho. Un abrazo, Mega.

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  12. Nano, te expresaste perfectamente, creo. Y, como siempre, vuelvo a estar de acuerdo contigo, con tus deseos de perdurar en los demás, anticipándoles todo el cariño que un día les arrebataremos nosotros con nuestra muerte, por mucho que nos pese. A lo mejor, hasta es bueno que ese hueco se mantenga, como si esa herida sirviera para recordarnos su existencia a prueba de olvidos.

    Bárbara, la muerte, de contornos afilados, es mucho más real, y verdadera, que la vida, desde luego que sí. Abrazo de vuelta

    Herman, poder conmoveros de vez en cuando me conmueve a su vez. ;-)

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  13. Clavado tu poema en lo más hondo, sólo espero que no nos prive la mentira de la esencia de los que queremos, y nos quieren. Precioso, Mega.
    Abrazos.

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"