jueves, 11 de julio de 2013

Negra, roja y pálida

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Esta vez me han roto la nariz, de modo que voy por ahí buscando que los demás se compadezcan, me abracen, se sorprendan. Con la nariz aplastada como si fuera la de un negro blanco. Sin derramar por las esquinas demasiada sangre. Sin expresar tampoco excesiva rabia. Parezco un perro humano mendigando cariño, con mi pobre nariz rota y chafada de payaso. Tan negra, roja y pálida. Tan sumamente destrozada. Desfigurando pasos y tentativas hasta el sonrojo.
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8 comentarios:

  1. Si el dolor es real, si el llanto ante ese dolor es real, aún así el ruego por un poco de compasión será inmerecido o impostado?

    El abrazo admirado de siempre, Gemma

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  2. "Desfigurando pasos y tentativas hasta el sonrojo". Un cierre perfecto.

    Abrazos muy enteros.

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  3. Pero bueno ¿es esto cierto?
    ¡Cachis!
    Espero que sea una inspiración literaria solamente.

    Un tierno besito y un abrazo grande.

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  4. Patricia, pues tienes razón; muy buen enfoque. Un beso grande

    Lola, los mismos para ti.

    María, todo ficción. Descuida. :-)
    Besos

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  5. Parece que todo encontronazo tiene su sonrojo y sus abrojos.

    Abrazo con anteojo.

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  6. Abrazo con repujo para ti, amigo Sergio.

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  7. Aunque sea "ficción" por lo que respecta a tu nariz física, ¿no es realidad que nos la rompen dos o tres veces al día y, como tan bien dices, andamos "Desfigurando pasos y tentativas hasta el sonrojo"?

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"