domingo, 21 de abril de 2013

Sesenta y dos

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La palabra alimenta; la escritura descarna.
La lectura nutre; la escritura descarna.
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8 comentarios:

  1. ¿A todo aquél que sufre por buscar la palabra exacta le da por adelgazar? Es broma, Gemma, me he acordado de una amiga que se premiaba con chocolate cada vez que se ponía a escribir.

    Es verdad, como afirma Pedro, y yo también creo que, por ejemplo, al publicar se te "abran las carnes" como dicen en mi pueblo al término.

    Pero yo insisto y reivindico que, igual que pasa con la lectura y otras artes, la escritura debe ser algo placentero, porque ya sufrimos bastante con otras cosas.

    Abrazos.

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  2. Isabel, pero si yo coincido contigo: la escritura resulta un ejercicio placentero, aunque al mismo tiempo descarne. :-)
    Besos

    BB y Pedro, más besos

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  3. Ambas son una necesidad. Al menos para mí.

    Beso

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  4. Descarna, sí, pero la piel que surge de nuevo en la herida es fuerte y más protectora que la inicial..
    Un abrazo, Gemma.

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"