miércoles, 6 de marzo de 2013

Cincuenta y cuatro

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El frío atempera ánimos caldeados, 
o -cuando menos- los destempla.
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8 comentarios:

  1. ...los convierte en gruñidos, acaso?

    Besos

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  2. Entonces hace falta más frío aún.

    Saludos cálidos y cariñosos.

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  3. No creo que los ánimos estén a expensas de los cambios climáticos, Gemma. Al menos a mí, cuando se me caldea el ánimo, no hay frío que me lo destemple. Eso sólo lo logra una sonrisa.

    Un abrazo,

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  4. Algo así como el tiempo, y sus distancias. Abrazos.

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  5. Tanto para mal como para bien. Echo de menos el calorcito primaveral.

    Dos besos y un abrazo.

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  6. Un pez que se muerde la cola, BB.

    María, más, mucho más, sin duda...

    Pedro, los ánimos, una vez enfriados, se vuelven a caldear en cualquier caso. Como ves, un sinvivir...

    Araceli, pan para hoy... me parece a mí, jaja.

    Agus, el tiempo se estira y encoje como el calor y el frío. O viceversa.

    Lola, ¡nosotros también!

    Abrazos y besos

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  7. El frío cierra las ventana y abre las mentes o las chorrea.

    Abrazos despemplados

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"