lunes, 25 de octubre de 2010

La máscara parlante



Dos ojos de fuego en mitad de un rostro encendido me miran, insolentes, por entre los cristales del local. "No pienso hacerlo", le digo de pensamiento, "no insistas". Pero insiste, como era de esperar. De sobra conoce que su sonrisa sellada en brillante dentadura no tiene parangón.



17 comentarios:

  1. Gemma, las máscaras doradas hechizan, ahora somos cautivos de esta sonrisa.
    ¿Hasta cuando? ¿Lo sabes?

    Abrazos solidificados
    Sergio Astorga

    *en oros bienvenida

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  2. Me alegro de leerte de nuevo. Como siempre imagen y texto fundidos: maravilla.

    Besos

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  3. Siempre hay algo que nos hipnotiza que nos influye de tal forma que nos anula. Menos mal que siempre queda aquello de mirar a otro lado.
    Besos.

    Salud y República

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  4. Quien no quiera mirar los abismos, que no presuma de que los abismos nunca lo miran, que no se jacte de vivir. Que no nos cuente ese cuento desabrido.

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  5. Hola, Gemma.
    Le has sacado todo el partido a las imágenes, ¡me encanta!.
    Un abrazo,
    Valeria.

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  6. Sergio, hasta que le veamos sacarnos la lengua, seguro...
    Un besazo

    Isabel, mil gracias. Yo también me alegro.
    Un abrazo

    Rafa, sin duda hay cosas que resultan irresistibles. A mí las máscaras precolombinas del Museo del Oro de Bogotá me lo parecieron...
    Un beso fuerte

    María, ¿qué tal por los Berlines? Me parece -por lo que he podido ver- que estás como pez en el agua... Nos vemos entonces cuando quieras.
    Besos

    Nano, le pondré mordaza al personaje si pretende hacerlo, descuida. Cuántos requerimientos, Nano... Ya te echaba de menos.
    Besón

    Valeria, me alegra que te agrade. Eres muy amable.
    Un abrazo

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  7. Esas máscaras vociferan silencios desde el otro lado (innumerables, quietos, expectantes, a través de ellas los otros intentan decirnos lo que ya no sienten).
    Un placer tus piruetas, Gemma.

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  8. Esas máscaras contienen todas las voces de un pueblo, qué duda cabe. Son hermosas y tétricas a un tiempo.
    Besos

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  9. Es cierto que alucinan.
    No sé si será el color o la forma, el caso es que no se puede una resistir a ellas.

    Besos Gemma

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  10. Son tan brillantes como oscuras, por eso nos seducen.
    Qué bien lo has visto.
    Besos, sister.

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  11. María, El Museo del Oro de Bogotá está lleno de ellas. Sorprende el magnetismo que desprende cada una a su modo. Un beso

    Olga, esa sonrisa sellada resulta cuando menos inquietante, ¿no te parece? Ya se trate de una muestra de seducción o de una demostración de poder, ninguna dejaba de sonreír exhibiendo toda la hilera de dientes... Abrazos

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  12. Tus máscaras me inspiran tañidos, que por simpatía armonizan latidos que vuelven personas a las cosas.
    Qué bien volver a leerte!

    Un beso.

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  13. Gracias, Jesús. Lo mismo digo. Ciertas representaciones humanas albergan dentro de sí una especie de hálito vivificador...., yo también lo creo.
    Abrazos

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  14. ¡Y esos ojos flotantes! ¡Qué bellas imágenes visuales y sonoras, Gemma admirada!
    Te echo tanto de menos.

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  15. No hay como viajar para nutrirse de ideas para relatos, brillantes como máscaras de oro.

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  16. Izaskun, a ver si consigo ponerme al día más deprisa que despacio... Te vas a cansar de verme, ya verás. :-)
    Un beso fuerte

    Araceli, al principio, me resistí a sacarles fotos, pero una vez decidido, creo que perdí la cuenta de tantas como hice, jaja.
    Besos

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"