lunes, 26 de diciembre de 2016

Memento mori

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Esperanzada, corro a tu encuentro. No me respalda ni la sensatez ni ese futuro incierto que hoy parece, una vez más, dispuesto a perpetuarse. Hablamos toda la tarde sin descanso, entregados al vertiginoso ejercicio de mirarnos. Una risa suelta nos brota a cada rato. El tiempo da implacables dentelladas con gesto distante. No será prudente, pero yo pienso seguir yendo a tu encuentro cada vez que te distinga a lo lejos y vea brillar tus ojos como puras ascuas, mientras reímos encendidos; compartir contigo, mientras dure, este raro instante.
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3 comentarios:

  1. Energía espectacular. A mí me va costando añadir ese ímpetu al paso del tiempo.

    Enhorabuena.

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  2. Un texto emotivo y lleno de intimismo lírico; todo yo tiende hacia el otro, y es mejor hacerlo con los brazos abiertos del afecto. Mis mejores deseos para el nuevo año.

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  3. Nano, pero sólo cuando la vida te arrastra. Un beso

    José Luis, yo también lo creo. Gracias por tus palabras y buenos deseos.

    Feliz año para ambos

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"