jueves, 7 de julio de 2011

Repliegue

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 Donde la vida se comba sobre sí misma.

 El descenso interior, los pliegues que están
 dentro de los pliegues.


A mí me gustan los bordes.


Hay días sospechosos en que todo cuadra, se reordena,
 adquiere sentido, esos días son el preludio de la muerte.



La vida se llena de surcos que parecen llevar 
a lugares ignotos sin salir de ti mismo.



Me veo así, como un pliegue, 
como un niño que se esconde del miedo.
Juan Yanes

A mí también me gustan los bordes que parecen llevar a lugares ignotos. Esos preludios de la muerte sin salir del miedo, de ti mismo, donde la vida se comba sobre sí misma, y el descenso interior se vuelve un refugio en el que los pliegues están dentro de los pliegues. Hay días sospechosos en que todo cuadra, se reordena, adquiere sentido: esos días son la vida que se llena de surcos. Me veo así: como un niño que se esconde como un pliegue.
Gemma Pellicer, a partir de la variación de los textos de Juan Yanes


* Tanto la secuencia de fotos, que reproduzco invertida o replegada, como los textos, proceden de Juan Yanes, de su espléndido blog El oscuro borde de la luz II.

13 comentarios:

  1. Precioso el original, y su repliegue. Una iniciativa interesante, de las muchas que van surgiendo en este blog.
    Abrazos.

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  2. No conocía a Juan Yanez. Gracias por hacérmelo descubrir.

    Un abrazo

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  3. Susana, suelo barajar micros de autores que me interesan como una forma de encontrar significados ocultos, pero esta vez al descubrir la secuencia fotográfica de Juan, debidamente acompañada por esa especie de aforismos encadenados, creí que podían resultar fácilmente combinables. En otro tiempo, solía hacer lo mismo a partir de las frases célebres de pensadores, escritores y poetas, con resultados a veces curiosos. Una abraçada

    Verdial, Juan Yanes es un fotógrafo y escritor maravilloso. Yo le sigo la pista desde hace tiempo porque me gustan por igual ambas facetas: su modo de ver y de escribir. Es de los autores de micros que me agradan más. Celebro que lo hayas descubierto.
    Un abrazo

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  4. Siempre tienes muy presente ese paralelismo de la lente que dispara y el acto de escribir. Ambas artes consiguen detener el tiempo. Me gusta como reflejas este pequeño milagro de suspensión en el estupendo juego malabar que nos propones.

    Abrazos.

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  5. Gemma me gustan tanto las fotoas de Juan Yanes y sus fogonazos como el ensamblaje que has hecho tú.
    Curioso cómo de una serie de frases con mucha mucha miga sale un texto profundo también pero con otras lecturas.
    Me gusta también ese sacar material de lo pequeño, de unos pliegues, de ese juego de luces y sombras.

    Abrazo

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  6. Agus, me gusta moverme en ese filo de la narración, donde todo parece detenido y sin embargo algo acontece de pronto.

    El texto original de Yanes opta por intercalar cada fragmento entre foto y foto, tal como sigue:
    -Me veo así, como un pliegue, como un niño que se esconde del miedo.
    -La vida se llena de surcos que parecen llevar a lugares ignotos sin salir de ti mismo.
    -Hay días sospechosos en que todo cuadra, se reordena, adquiere sentido, esos días son el preludio de la muerte.
    -A mí me gustan los bordes.
    -El descenso interior, los pliegues que están dentro de los pliegues.
    -Donde la vida se comba sobre sí misma.

    El nexo común de la secuencia fragmentada es, como se deduce del título y de la suma de fotografías, la idea o el concepto de "pliegue", tan literaria como inspiradora. Al recomponer el texto de nuevo como un continuum, aunque barajando en otro orden sus pensamientos deshilvanados, me propuse que cada frase condujera a ese acontecimiento que irrumpe de pronto en mitad de todo y vuelve el texto un relato, pese a su narración mínima, apenas esbozada. Toda la escena parece limitarse a volcar el discurso interior libre del narrador, aunque en las dos frases finales, cuando "la vida se llena de surcos" y por tanto de acción, creo que todo su pensamiento detenido se pone en marcha en esa imagen de verse a sí mismo como un niño que se esconde como un pliegue..., tan recursiva y cíclica, tan quieta en apariencia.
    Gracias por tus palabras y buen fin de semana

    Rosana, son textos al filo, con muchos repliegues. Seguramente a veces contengan más fallos que aciertos, aunque yo los disfruto muchísimo, y de ahí que cada cierto tiempo sienta el deseo de malabarear a costa de los textos ajenos. :-))
    Celebro que te agraden. Besos

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  7. Hacía tiempo que no malabareabas. Por lo que veo, pese a la falta de práctica, te desenvuelves la mar de bien.¿Será que practicas de noche?
    Besos

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  8. Gemma, al borde del comentario, donde parece que se pliega y surge el miedo de no saber decir, ahí donde el surco de las indecisiones preludian las exequias de mi participación, te digo que me refugio como un niño en el Oscuro borde de la luz y desciendo por el ignoto malabar del día de hoy.

    Abrazo escondido.
    Sergio Astorga

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  9. Ah, Gemma, no puedo más que agradecerte la cantidad de cosas hermosas que dices de mi escritura y de las fotos. Lo mismo he de decir de lo que comentan tus amigos y amigas. Últimamente, lo que no me había pasado nunca, escribo cosas a partir de lo que me sugieren las fotos. Es una experiencia muy especial. Yo creo que este texto de los pliegues surgió así. Gilles Deleuze es el que emplea en término “pliegue” para explicar no sólo el barroco, sino también la filosofía de Leibniz y las novelas de Proust y la poesía de Mallarmé. No he intentado hacer un texto deleuziano, sólo me he dejado llevar… El texto que tú reordenas tiene un sentido sorprendente. Razón tenía el viejo Borough, con el método aquel de composición que llamaba, creo, “Cut up machine”, aunque lo tuyo es más bien encaje de bolillos, que azar. Un abrazo

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  10. Araceli, jaja. Muy cierto, doña observadora. Esta vez -seguro que ya te habrás dado cuenta- no me limité a barajar las palabras contadas, sino que añadí otras nuevas (en cursiva) dando rienda suelta a la imaginación... ¿Será que me estoy soltando? :-)
    Más besos

    Sergio, pues yo te sigo sin vacilar, que me encantan esos paseos que te das. :-)) Muchas gracias y un abrazo

    Juan, lo de escribir a raíz de una foto resulta realmente interesante. A mí, sin ir más lejos, me suelen dar mucho juego, de modo parecido a como se obtiene al escribir un texto cualquiera a partir de un principio dado, preestablecido quiero decir. No considero que se trate de recursos tan distintos... En cuanto a tus textos y fotos, me resultan siempre muy sugerentes... A veces basta dejar que los sentidos se unan por afinidad para obtener uno de estos textos malabares. Besos y gracias

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  11. Los bordes, los pliegues, los días sospechosos.. todo apunta a un paseo por un tejado mojado donde poder replegarse mientras descansas y tomas un té con dos gotas de lluvia, donde descubres un abrazo de algodón de azúcar en los ojos lejanos que desde entonces te miran, desde allí y hasta aquí.
    Maravilloso post y deliciosas fotografías las de tu amigo que me hacen adentrarme en mundos sumergidos bajo la luz de esos días sospechosos, entre esos bordes cilíndricos donde dependiendo del giro te posas para descubrir y recordar.
    Saludos

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  12. Tanto las fotografías como los pequeños textos que las acompañan conforman una realidad distinta que es la esencia de la literatura: la mirada. Literatura es mirar, ni siquiera ver, mirar desde la mirada de uno.
    Y luego, encaje de bolillos, esta vez no he tenido la osadía de hacer el mío.

    Un abrazo a los dos.

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  13. Ada, yo también creo que esta entrada de Juan guarda estrecha relación con la naturaleza de su blog, no en vano se titula "El oscuro borde de la luz", como si se tratara de una especie de poética. Gracias y un beso

    Jesus, totalmente de acuerdo: la literatura es "mirada" pero también saber transmitirla, aunque no basta ni mucho menos lo segundo. Juan trasciende las fotos que a menudo le sirven de pie, punto de apoyo o de idea inspiradora. De hecho, a mí sus fotografías, tal como sucede con ciertas pinturas de Magritte, Leonor Fini, o Delvaux, me resultan profundamente literarias.
    Un abrazo fuerte

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"