domingo, 18 de marzo de 2012

Quince

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Cuando el pasado que nos concierne se convierte en el único futuro, sabemos por fin quiénes somos
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6 comentarios:

  1. No sé si me gusta mucho lo que me llega de este texto. Veo el final del camino, veo la muerte.
    Inquietante.

    Par de abrazos.

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  2. Sí, coincido con Lola. La historia rueda hacia un presente que ya ni siquiera es, existe. Es muy inquietante, y produce vértigo.

    Abrazos.

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  3. A mí me parece ilusionante. Llevamos tanto tiempo olvidando que


    Nosotros somos quien somos
    basta de historia y de cuentos...

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  4. A mí esta reflexión me llega. Será que estoy en ese punto.
    Me gusta la puerta como imagen.
    Abrazos

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  5. Gemma , la respiración llena el jarro del tiempo.
    Somos los hijos salvajes de algunas palabras.
    Somos.

    ¿Verdad que somos?

    Abrazo quince.
    Sergio Astorga

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  6. Lola, yo tampoco sé si resulta inquietante por lo que comentas, al verlo como un amago de muerte, pero tal vez tengas razón. Me parece interesante. Abrazos y gracias

    Agus, el 'aquí y ahora' resulta vertiginoso de por sí, ¿no te parece? Hacerse mayor supone, entre otras cosas, enfrentarse a ese vértigo. Abrazos

    Nano, somos quienes somos. Pero ¿quiénes somos? Quienes somos, y así hasta el infinito. Me gusta. Un beso

    Susana, yo también estoy en ese punto. Y tal vez sea por eso que no lo interprete desde una lectura pesimista; quizá mi visión neutra se acerque más a la de Nano, o a la tuya. Besos

    Sergio, ¡claro que somos! No te quepa la menor duda de que, en cualquier caso, seremos fundamentalmente mientras sigamos siendo lo que somos. Un beso grande

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"