sábado, 3 de abril de 2021

lunes, 29 de marzo de 2021

Estación intemperie, de Tere Susmozas


Mar sin fondo


Autora del libro de relatos Terrestre océano (2015), la presente colección de treinta y siete estampas a caballo entre el microrrelato, el relato corto y la prosa poética desde un punto de vista formal y estilístico, gira en torno de la identidad y del enigma que conlleva la existencia, tal como sugieren las dos citas de Válery y Pessoa que encabezan el volumen. El título mismo apela ya, de hecho, a este desvalimiento inevitable del transcurrir humano. Protagonizadas por individuos innominados, quienes en sus páginas se reconocen, a veces, como ciudadanos de Nox, todos ellos parecen deambular por la vida sin otro equipaje que su mismo desamparo, bajo una atmósfera onírica no exenta de revelación, mientras hacen frente a realidades basadas en imágenes surrealistas amenazadoras y atosigantes.

Aun cuando la mayoría sean estampas poéticas carentes de trama y argumento en el sentido tradicional, de una narración lógica y consecutiva de peripecias al uso, llama la atención «El lago de los insomnes», un cuento dividido en partes, cuyas imágenes oníricas representan un ejercicio sostenido de indagación de la narradora protagonista en torno al motivo del doble; quien, a través de su desdoblamiento en niña y mujer, trata de sobrellevar un conflicto irresuelto. Otras prosas apelan a verdades inmutables, tal como sucede, por ejemplo, en «Hora inesperada», donde el lector presencia cómo el tiempo nos deja huérfanos, siendo la muerte la hora del título. O versan sobre el afán de trascender en «El aula de los poetas», un cuento en donde se reflexiona sobre esa desazón interior rastreable en todo artista, y que el narrador resuelve de manera aforística ─habida cuenta de que este conjunto de prosas ilumina estados interiores sobre todo, más que ofrecer respuestas a conflictos profundos─ en la frase de cierre, que reza: «Perecer por extinción es una muerte dulce y tranquila».


Cabe decir que Tere Susmozas hace gala de una prosa rica semántica y formalmente, llena de recursos estilísticos, ya se trate de la mise en abyme de la estampa-prólogo, ya de la misma ilación con que va trenzando distintas imágenes en apariencia desconectadas para establecer, al cabo, un contenido poderosamente simbólico (en «Mordaza-aleteo», por ejemplo); capaz de irradiar buenas dosis de misterio y desazón a partes iguales. Al cabo, la autora flirtea con lo decadente para crear significados oníricos de indudable hechizo. En conjunto, estas prosas breves se hallan protagonizadas por seres sin atributos, a la deriva, de ahí que la atmósfera y ambientación entronquen con los últimos libros de Ángel Zapata; mientras que abundan sentencias de corte aforístico diseminadas a lo largo del texto. Es lo que ocurre, sin ir más lejos, en «Infinitesimal», donde leemos: «encapsular el tiempo perjudica gravemente la salud»; o bien «¿Qué fue primero, el gusano o la manzana?».

Hacia la mitad del libro, descubrimos que la ciudad de Nox remite a unos versos de Víctor Hugo, y a su poema «Océano Nox», con que ilustra precisamente la estampa poética titulada «Travesía del ahogado». Pero también identificamos mitos como el del ave Fénix bajo la forma de unos troncos de leña que nunca se extinguen en una cabaña habitada por dos voluntades enfrentadas, en perpetua tensión, y cuyo dolor sólo se resuelve al descubrir que comparten un mismo destino («Águila bicéfala»); imágenes desapacibles («Árbol vagando en la noche»); entornos que definen al personaje como si fueran su propio ser («Por si acaso la lluvia»); umbrales dudosos («Estación intemperie» o «Estallido de agua»); así como constelaciones e inclemencias atmosféricas que se resuelven en diversos significados alegóricos.

No debe extrañarnos, pues, que estas narraciones avancen como si fueran los movimientos de una sonata amenazadora, dejándonos, a menudo, una impresión perdurable de pérdida y desconsuelo.


*Esta reseña ha aparecido en el número 447 de la revista Quimera del mes de marzo del 2021.

sábado, 27 de marzo de 2021

918

El aforismo aspira a la breve(r)dad, pues es breve y perdurable a un tiempo.


miércoles, 17 de marzo de 2021

martes, 16 de marzo de 2021

Curso virtual sobre Microrrelato en castellano en el Ateneo de Barcelona

A partir del 19 de abril y hasta el 25 de junio próximo, impartiré durante cinco quincenas -a lo largo de dos meses y medio- el curso virtual sobre Microrrelato en castellano del Ateneo de Barcelona.
Ya está abierta la matrícula para todos aquellos interesados en la narrativa breve que queráis conocer el microrrelato y profundizar, desde una perspectiva tanto teórica como práctica, en su cultivo y posibilidades literarias.
En el siguiente enlace encontraréis toda la información relativa al curso: su programa y los objetivos que nos marcaremos, una primera bibliografía, que se complementará durante el mismo con otras referencias bibliográficas, así como la posibilidad de obtener un descuento del 5%.
¡Animaos, que lo pasaremos bien!

viernes, 12 de marzo de 2021

Medidas extremas

Por fin en casa.


"El lenguaje de la imaginación
convierte la palabra en realidad" (p. 51).

Feliz.



En el siguiente enlace podéis acceder a toda la información.

lunes, 1 de marzo de 2021

Aforismos del solitario, de José Camón Aznar


Sócrates contemplativo

Estos aforismos fueron publicados por José Camón Aznar bajo el mismo título en el suplemento dominical del ABC y recogidos en libro, de forma póstuma, en 1982, dentro de la colección Austral. Cuarenta años después, vuelven a editarse de forma oportuna. Aunque la obra de nuestro autor parezca escrita a vuelapluma, en verdad responde a un trabajo meditado y riguroso, de gran coherencia, basado como está en una especie de monólogo o soliloquio, con algo de dietario, que el autor entablaría consigo mismo ─recuérdese el título─, como si se tratara de un Sócrates meditabundo.

La biografía intelectual de nuestro autor resulta apabullante: nacido en Zaragoza en 1898 y fallecido en Madrid en 1979, fue uno de los historiadores del arte más destacados del siglo XX. Discípulo y amigo de Miguel de Unamuno, motivo por el cual perdió la Cátedra en la Universidad de Salamanca de Teoría de la Literatura y de las Artes, que había obtenido con 26 años, impartió clase en 1939 de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza y en 1942 obtuvo la Cátedra de Historia del arte medieval en la Universidad de Madrid. De igual modo, dirigió la Revista de ideas estéticas del CSIC y la prestigiosa revista Goya, siendo distinguido como académico numerario de Bellas Artes, de la Historia y de Ciencias Morales y Políticas.

El volumen, con cerca de 1.500 aforismos, muestra los conocimientos del autor en arte, religión, historia y filosofía, para lo cual se sirve de un estilo llano y accesible que termina por volcar sus saberes en una corriente de pensamiento transparente, de indudable coherencia y convicción. Ignoro si Camón Aznar conocía los aforismos metafísicos de Novalis, sus fragmentos, pero me ha llamado la atención que ambos fueran profundamente religiosos y honestos en su pensamiento, llegando a compartir casi una misma poética: «Quien busca, duda ─escribe Novalis─. Pero el genio dice de una manera franca y certera lo que ve desarrollarse dentro de sí mismo, porque no es captado por la representación de lo que ve (…)». Compárese dicho fragmento con este otro pensamiento aforístico de nuestro autor: «El genio se nutre de sí mismo. El talento, de los demás». O cuando escribe: «Solo los ciegos caminan apoyándose en la realidad»; o bien: «Al apagar la luz se enciende la conciencia».

Pero no se detienen ahí las semejanzas. Ambos autores reflexionan asimismo en torno a la Verdad, Dios, el espacio y el tiempo. Véase, en este sentido, el aforismo que reza: «Tiempo es espacio interior; espacio es tiempo exterior» (Novalis) frente a «El tiempo: rendija de la eternidad» y «El espacio es el manto de Dios» (Camón Aznar) para desembocar, de nuevo, en Novalis: «El espacio traspasa al tiempo como el cuerpo al alma», que parece sintetizarlos a ambos. Pero también reflexionan por igual en torno al mundo, la Naturaleza, la poesía y la filosofía, la ciencia y la fe. Al respecto, Manuel Neila comenta en la contracubierta de esta edición que los aforismos de Camón Aznar no repiten ni «el modelo del fragmento romántico de filiación metafísica, si bien se le aproximan por su contenido», ni tampoco «el modelo de la máxima clásica de orientación moralista, aunque a veces se le acercan por la forma».


Camón Aznar escribe, lo hemos recordado antes, muchísimos aforismos de corte religioso o metafísico, velados casi siempre por el misterio; lo que no impide que por debajo asome una revelación capaz de conmovernos poderosamente: «¿Qué es antes: la visita de Dios o la actitud de María?»; o «Al brotar la ameba de las aguas aurorales comenzó la Pasión de Cristo». O este otro, acaso mi preferido por su concisión: «El cristianismo liberó a Dios del mármol». También me ha llamado la atención que componga series, tal como sucede en el microrrelato o en otras formas breves. Así, en el libro aparece en torno a una cincuentena de aforismos sobre la Gioconda, junto con un puñado de variaciones sobre la figura y el mito de don Juan («Queréis que el drama se convierta en comedia? Haced que don Juan desafíe, no a Dios, sino al diablo»; «¿Un nuevo mito? El de don Juan. No se come la manzana. Se come a Eva», entre otros), o la más sencilla, en apariencia, de procurar definir moralmente una serie de realidades precedidas por el adjetivo buen: «Buen político. El que con su muerte no hace caer el telón»; «Buen humorista. La broma puede ser verdad con solo cambiar el tono de voz»; «Buen defensor. Convence al jurado de que se puede sentar en la silla del delincuente»; o «Buen enemigo. La ola que te levanta y no te hunde». No me resisto a copiar uno más de esta serie porque bien podría entenderse como una poética del quehacer aforístico de nuestro autor: «Buen pensamiento. Vuela, y cuando sobre otro pensamiento se posa, lo fecunda». Acaso los aforismos relativos a la reflexión sobre el arte sean los mejores, por actuales y certeros: «Sólo es lícita la realidad en arte cuando se conquista a caballo de la imaginación»; «Hay pensamientos que se resisten a caer en la trampa de las palabras»; o «Mal novelista: el que maneja sentimientos, y personas y cosas tan cercanos que se pueden tocar».

El libro contiene, además, varios aforismos intertextuales, al remedar figuras, frases o pensamientos célebres de la historia, junto con otras suposiciones, lo que de nuevo acerca su cultivo a ciertos rasgos propios del microrrelato actual. Veámoslo: «Rey Lear. Las barbas de los viejos están despeinadas por el viento de la ingratitud»; «Don Quijote. Sobre los cuerpos caídos en tierra pasa siempre una piara de cerdos»; frases como «Pienso, luego Dios existe». O esta reflexión: «Desde que Beethoven se quedó sordo dejó de escribir para recreo de los oídos». Destacan, dentro de la colección, los aforismos escritos a la contra, un signo más del espíritu insatisfecho, poco acomodaticio, de nuestro autor: «Contra Rousseau: Desde Adán, la naturaleza es una gran serpiente con un pecado en la boca»; así como, por ejemplo: «Contra Husserl: Todas las cosas se distinguen entre sí como piedras de río. Pero el alma las arrastra»; o «Anti-Nietzsche: En cuanto suprimes a Dios, el pobre hombre se convierte en el pobre superhombre».

Otras veces sus frases adoptan apenas las dos líneas escuetas de un diálogo mínimo, redundando en la idea de soliloquio («─¿Cuándo acompaña la gracia a una criatura? ─Cuando su destino y su ambiente se confunden»; o bien: «─¿En qué conoces que es un Precursor? ─En que le rodea el desierto»). Y aun así, casi siempre parece moverlo un afán conceptista que se apoya en un decir sencillo pero elaborado: «El vencido llega a ser la conciencia del vencedor». O «El diablo no puede morir. Cierto, porque él mismo es la muerte». A menudo, el tono que nuestro autor adopta es severo además de sutil: «La democracia degrada a los números: les da un puro valor cuantitativo», rayando en ocasiones en la ironía o el sarcasmo: «Como la pobreza ennoblece, lo mejor del capitalismo es que crea pobres»; «La lealtad es la servidumbre de las almas nobles». Así también este par de definiciones: «Señorío. Procura dejar en tus razonamientos un punto débil para que allí se apoye el adversario»; y «Optimismo. No hay espinas sin rosas». Un estilo, en resumidas cuentas, que no duda en apoyarse en juegos de palabras y paradojas audaces no exentas de lucidez, que, a buen seguro, deleitarán a los lectores más curiosos. A partir de ahora, cuando se haga la historia del aforismo en castellano, no debería dejar de contarse con esta obra de indudable mérito.

* Esta reseña ha aparecido publicada en el número 446 correspondiente al mes de febrero del 2021 de la revista de literatura Quimera.



jueves, 25 de febrero de 2021

LITORAL Mundo sensible

Por fin tengo en mis manos el último monográfico de la revista LITORAL, dedicado a glosar con profusión y belleza a partes iguales el mundo sensible que nos acoge. Mi agradecimiento a Antonio Lafarque y a quienes hacen posible esta maravilla de publicación. En este número en que aparecen varios amigos, colaboro con un aforismo de mi cosecha y un microrrelato recogido en Maleza viva (2016).






sábado, 20 de febrero de 2021

Movimiento de traslación

Estos días nadar se ha vuelto un ejercicio concentrado y minucioso. A cada brazada pretendo el sosiego de otras veces, pero a diferencia de aquellas, ahora soy mucho más consciente: de los cuerpos y de la desesperación de los cuerpos, pero también de la sutileza de algunos cada vez que se impone el instinto de esquivar al otro mientras avanzamos, paralelos, por el mismo carril. Téngase en cuenta que el agua está ligeramente salada, de modo que cuando salpica es fácil que te escuezan los ojos, como si la piscina fuera una poza de mar; una sensación que sin duda nuestros sistemas límbicos agradecen después de tanto encierro y privaciones. Su cuerpo es grande y bien proporcionado. Sus movimientos, armónicos. A mí me ha sorprendido, de hecho, que a pesar de la velocidad que alcanza, jamás hayamos tenido el menor encontronazo. Un cuerpo que percibe el espacio y las ondulaciones del agua, que vislumbra el avance ajeno es digno de admiración. Yo, por mi parte, trato de zambullirme en el carril de este ciego que todo lo ve mientras me regodeo en mi suerte y en mi compañero de nado.



jueves, 18 de febrero de 2021

916

Todas las muertes sobrevenidas, conocidas, acumuladas, nos elevan y entierran también un poco a nosotros.




miércoles, 17 de febrero de 2021

915

Para algunos, el independentismo no es un (pre)supuesto, mera suposición o hipótesis, sino un "por supuesto".




miércoles, 10 de febrero de 2021

Medidas extremas

Pues ya es un hecho: dentro de un mes llega a las librerías Medidas extremas, mi primera incursión en el género del aforismo. El libro verá la luz bajo la colección A la mínima dedicada al aforismo que dirige Manuel Neila, en la estupenda editorial sevillana Renacimiento.

Estoy feliz de pertenecer a esta nueva familia, además de muy contenta e ilusionada con su aparición.



martes, 2 de febrero de 2021

Curso exprés de Narrativa en castellano

Este año imparto en el Ateneo de Barcelona, junto con el curso virtual de Microrrelato en castellano (entre abril y junio), el de Narrativa exprés, que tendrá lugar durante el mes de marzo. Ya tenéis acceso al enlace para poder matricularos cuando os apetezca. Os esperamos.

Pincha en la imagen para acceder a la información.




914

De todo el reino animal, creo que el hombre se lleva la palma en su inclinación feroz por el (auto)engaño.




martes, 26 de enero de 2021

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"