viernes, 4 de noviembre de 2016

Trescientos setenta y uno

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La verdadera reconciliación debería darse entre las almas y los cuerpos como si fueran uno. Como si nunca hubieran dejado de serlo.
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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"