sábado, 28 de marzo de 2009

El descenso

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-¿A qué estás esperando? ¿No piensas subir?
-¿Para qué, si puede saberse? ¿Lo crees de veras necesario?
-En realidad, no; pero me hubiera gustado que subieras. Simplemente, no entiendo por qué te cuesta tanto...
-En realidad, no me cuesta nada. Espera, que ya subo.
-Déjalo, ¿quieres? Ya bajo yo.
-Así resulta imposible...
-Yo también acabo de darme cuenta.
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miércoles, 25 de marzo de 2009

Doña Primavera

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Esa flor lleva la mañana entera abriéndose sin poder evitarlo, inconsciente de su cometido, de su función vital, de sí. Como si el sol, de natural perezoso, se hubiera decidido al fin a inundar la estancia con su luz cegadora, apabullándola. Ahora mismo, resulta de hecho dificilísimo ignorar su majestad, empeñarse en que no existe ni resplandece, oponerse a la evidencia de su esplendor; del todo imposible abstraerse por entero al estallido de color y aroma que sucede ahora mismo, que seguirá sucediendo con suerte.
Desde primeras horas de la mañana no puedo dejar de advertir que la primavera ha ocurrido. Si pudiéramos analizar a cámara rápida el lento avance de ese capullo hacia su floración primera y posterior deshojamiento, no habría lugar a dudas. Tal vez gracias únicamente a esas hojas inconscientes, generadoras pertinaces de clorofila, sea posible enfrentar con otro ánimo la mañana escondida. Tal vez logre ese gesto espontáneo y ajeno acompasar nuestros pasos a un ritmo -aunque extraño- verdadero, imponer su belleza inalcanzable, tan gratuita y rotunda.
Cuando esos capullos abiertos empiecen a desprender su aroma embriagador, podremos entonces considerarnos otros.
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lunes, 23 de marzo de 2009

La niña requetegorda

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La chiquilla del tercero segunda sigue empeñada en adelgazar más y más, en una especie de obcecación tozuda y suicida. De nada ha servido intentar convencerla de que esos brazos sumamente finos y descarnados, que asoman por debajo de su camiseta de talla infantil, no se parecen, ni de lejos, a los de cualquier modelo esbelta de metro ochenta y pecho firme; ni mucho menos persuadirla de que sus piernas de palillo, de alfeñique escuchimizado en realidad, hace siglos que dejaron de ser las de aquella niña graciosa y hasta un poco regordeta. La obstinación de la chica es tal, que cualquier intento por convencerla o disuadirla ha resultado
inútil. Y es que no parecen querer enterarse: por mucho que se engañe o esfuerce, nadie nunca jamás dejará de reírse una y mil veces de sus mofletes sonrosados, de ese culo enorme que tiene, tan requetegordo e hinchado. Jamás nunca nadie. Ni siquiera ella misma. A ver si se enteran de una puñetera vez: "Nadie, nunca más".
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martes, 17 de marzo de 2009

La Ondina que baila

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La Ondina que baila
tiene un nido de remate,
para mejor hundir
raíces de hierro
en cintura de talle.
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Dadivoso,
levanta
el viento
tenues ondas
de agua moldava
moldeando,
a un tiempo,
pasos de baile
en dama tan alada.
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lunes, 16 de marzo de 2009

¿Te apetece un té?

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El GRUPO FRIDA,
responsable de la revista electrónica
DELIRIO, ha incluido, en el núm. 2 dedicado
por entero a la letra T, uno de mis textos: "¿Te apetece un té?". También podéis
acceder
al primer
número
delirante
a través
de la
de la propia
revista,
que
aparece
entre mis
enlaces
recomendados.
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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"